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martes, 25 de agosto de 2015

Herencia del pasado


Hace ya algún tiempo (era rey de España aún Juan Carlos I) un senador de Izquierda Unida, de cuyo nombre no puedo acordarme, propuso en el Senado español la abolición de la monarquía, porque era, decía, una “herencia del pasado”. Resulta curioso que un senador hable en el senado de herencias del pasado cuando tal asamblea se remonta a hace 2.500 años como invento de la República romana. El senado era el consejo de ancianos (de senex: anciano, en latín). La monarquía constitucional que rige actualmente España es bastante más moderna que el senado en el que hablaba el senador. 
Al parecer, el senador defiende la república, porque la monarquía es “herencia del pasado”. Pero repúblicas existen desde hace milenios. El propio nombre deriva de la república romana. La democracia es también una herencia del pasado: “gobierno del pueblo”, en griego. Si al senador de Izquierda Unida no le gustan las herencias del pasado, debería proponer la abolición del senado, los senadores, las repúblicas y las democracias. Pero, si quiere ser coherente, también debería apostar por la supresión de la izquierda, que es una herencia plenamente decimonónica, muy anterior a la monarquía constitucional española.
A este senador no le gusta el pasado. Apuesta por el futuro. Pero el futuro está por venir. Lo que existe es el presente, y el presente es herencia del pasado. Todo lo que es este señor: senador, izquierdista, republicano, demócrata…, todo, es herencia del pasado. Él mismo, mal que le pese, es herencia del pasado, hijo de unos padres, nieto de unos abuelos, biznieto de… Él es herencia del pasado, porque sin pasado, sencillamente, no sería.
Criticar algo porque es herencia del pasado es, sencillamente, un suicidio, porque quien critica es heredero de su pasado. Se puede pretender romper con el pasado, pero es difícil. Democracias, repúblicas, monarquías, anarquías y demagogias son herencias del pasado.

Sería interesante que los senadores, que bien pagados están del erario público, estudiaran ciencia política, leyeran la República de Platón, y la Política de Aristóteles: estudiaran historia y filosofía. Ello le permitiría entender el pasado …y el presente.

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